MARIOLINA DE PALMA

Ser una pintora en Milán fue una experiencia fenomenal que empecé con tan sólo 18 años y que aún no ha terminado. Milán es una ciudad llena de luces y sombras, en los años de mis estudios he encontrado personajes inolvidables que me han ayudado confiando en mí y en mis posibilidades de que, un día, me hubiera podido convertir en una pintora en Milán. En la magia de las nieblas, en el frío del invierno, en el desbordamiento de las calurosas noches de verano, encontraba a aquel sonido feliz, aquel tintineo ligero que me transportaba hacia mi mundo de formas y de colores. Formas y colores bailan primero en la mente tras el sonido de cada paso y hoy, a pesar de que hayan pasado muchos años, sigue para mi el mismo baile incesante, pintora en Milán.